Libros libres: estaciones sin horarios ni permisos
Están apareciendo en mercados, parques, paraderos y hasta esquinas: pequeñas bibliotecas sin puertas ni horarios donde cualquiera puede llevarse un libro, dejar otro o simplemente leer ahí mismo. Una red informal que pone la cultura al alcance sin pedir nada a cambio.
¿Cómo se sostienen?
Vecinos, colectivos o promotores culturales instalan módulos con repisas, lonas y señalética simple. La idea es fomentar el intercambio y la lectura espontánea sin control estricto ni registro.
- Fomento a la lectura fuera del sistema institucional
- Espacios autogestivos y sin burocracia
- Accesibles las 24 horas
¿Funcionan?
Sí. A pesar del escepticismo, muchas de estas estaciones tienen alta rotación de libros. La comunidad las protege, las mantiene y las expande.
Conclusión
La cultura no siempre necesita puertas ni permisos. Estas bibliotecas son la prueba de que el libro aún vive, y que lo hace mejor cuando es libre.